A veces, cuando todo parece estable, surge una inquietud inexplicable o un impulso de sabotear nuestra propia tranquilidad. Este fenómeno, el miedo a estar bien, no es una paradoja, sino una señal de conflictos internos y experiencias tempranas que nos enseñaron a desconfiar del placer. En este artículo exploramos cómo el inconsciente intenta «protegernos» de la vulnerabilidad y cómo, a través de la terapia, podemos transformar esa resistencia en una capacidad auténtica para disfrutar de la vida.