La «terapia de Instagram» es un fenómeno digital en el que, solo con entrar en redes, obtenemos un autodiagnóstico y lo asumimos como propio con todas sus características. Ocurre tanto en consulta como en la calle. Cada vez hay más terminología sobre emociones aprendidas a través de redes sociales, internet o libros de autoayuda.

Este lenguaje psicológico a veces tiene ventajas a la hora de realizar una terapia profesional. Sin embargo, muchas veces la dificulta o genera problemas porque hay una distorsión del término o incluso un autodiagnóstico que se ha hecho a partir de lo leído. Incluso puede conseguir el efecto contrario al terapéutico, como reforzar defensas narcisistas, mecanismos de evitación o enmascarar una patología importante.

El conocimiento sobre el tema suele ser superficial, descontextualizado o simplificado. La información consumida puede dar lugar a la sensación de ser suficiente como sustituto de un proceso psicoterapéutico en profundidad, incluso reemplazando o postergando el inicio de una terapia.